El
catastro, en su concepto más
amplio, es el inventario o censo
de la riqueza inmobiliaria de un
país,
una región, una entidad federal
o un municipio. El origen de la
actividad catastral se remonta a
unos 4.000 años antes de
Cristo, concebido para conocer las
cantidades de los bienes inmuebles
y títulos
de los mismos a los efectos de establecer
el monto del impuesto inmobiliario;
hoy día su motivación
sigue teniendo vigencia y, por
lo general, genera los principales
ingresos en el presupuesto de la
administración
de las ciudades.
En el caso de Venezuela, la actividad
catastral se inició con la
Primera República, como medio
para recaudar fondos necesarios
a utilizar en las acciones emancipadoras.
Con el tiempo, la información
catastral, pasa a ser la base elemental
para establecer tributos inmobiliarios.
Me atrevería a asegurar que
esta principal función del
Catastro Urbano aún no ha
sido comprendida por la mayoría
de nuestras autoridades municipales,
de lo contrario, dispondríamos
en cada Municipio de Catastros completos
y actualizados generando importantes
recursos a la administración
local.
Partiendo de los requisitos más
elementales para la gerencia de
una empresa –y el Municipio
no deja de ser también una
empresa más- se requiere
del conocimiento del inventario
de los recursos de la misma para
saber con qué, por qué,
cómo y dónde producir
e invertir, para luego determinar
los posibles ingresos para su autosostenimiento.
¿Por qué es tan difícil
entender estas nociones básicas
en la mayoría de los Municipios
del país? ¿Acaso es
más rentable mantener el
desorden y la carencia de información?
Además de recaudar impuestos,
¿para qué más
sirve la información inmobiliaria?
No sería exagerado aseverar
que para casi todas las decisiones
y actividades de la gerencia municipal.
A manera de ejemplo se citan a grandes
rasgos los siguientes usos:
-Como medio de información
par los efectos de estudios y evaluación
de proyectos de construcción
de obras urbanas o nuevas urbanizaciones.
-Para el control de los precios
del mercado inmobiliario. Para la
planificación y programación
de los servicios de acuerdo a las
tendencias de concentración
urbana y la demanda de nuevas infraestructuras
de servicios.
-Para los efectos de expropiación
por causa de utilidad pública
o interés social.
-Como indicador socio-económico
de los sectores de la ciudad y la
determinación del potencial
de desarrollo de cada área
urbana.
-Conocimiento de los diferentes
propietarios inmobiliarios y la
tradición legal de los inmuebles.
-Como indicador de las velocidades
de rotación de la tenencia
inmobiliaria.
-Determinación de los procesos
jurídicos a que hayan estado
sometidos los inmuebles.
-Control de los desmembramientos,
causas y efectos de ellos.
-Control de los cambios de linderos,
zonificación, servidumbres,
integración o fraccionamiento
de parcelas.
-Control de nuevas construcciones
o demoliciones.
-Todo lo anterior para una planificación
del uso del suelo y sus edificaciones,
y una mejor coordinación
de las inversiones públicas
y privadas.
Ya se mencionó la importancia
de la información catastral,
ahora debe reconocerse que la misma
no se obtiene en forma instantánea
ni gratuita. La constitución
de un verdadero Sistema Catastral
y mantenerlo actualizado implica
sus costos y, por tanto, la información
que dicho sistema contiene puede
cotizarse a un PRECIO en el mercado,
con la seguridad de que existirán
compradores dado la utilidad de
la misma. Uniendo todas estas ideas,
un buen Sistema Catastral puede
representar una de las mejores inversiones
por parte de la administración
municipal, puesto que, además
de ser la base para la determinación
de uno de los ingresos más
importantes del Municipio como lo
es el Impuesto Inmobiliario, la
venta de la información catastral
a terceros también podría
representar ingresos adicionales,
amén del valor de la información
en los procesos de control y toma
de decisiones en materia urbana
por parte de las autoridades locales.
Actualmente se habla, de manera
insistente de los Sistemas de Información
Geográfica, que consisten
en modelos de levantamiento y procesamiento
de la información catastral
mediante la utilización de
las ventajas de las nuevas tecnologías
de la informática, y su integración
a todas las actividades y funciones
anteriormente anunciadas, además
su función básica
en la recaudación de la tributación
inmobiliaria. Las limitaciones para
su aplicación son más
culturales que tecnológicas,
pues mientras no se le otorgue la
importancia que merece a la actividad
catastral y sus aplicaciones a las
demás áreas de la
gerencia municipal, no tendrá
sentido invertir cuantiosas cantidades
de recursos en un nuevo sistema
que no tendrá usuarios ni
interesados dentro de la administración
local.
Es bastante común encontrar
que, cuando se realizan estudios
urbanísticos y/o inmobiliarios
para las autoridades municipales,
son los contratistas quienes suministran
la información catastral,
inclusive la cartografía
básica de su ciudad porque
“los únicos planos
con que cuentan son unas viejas
copias heliográficas ilegibles
e irreproducibles”... He aquí
una de las razones por las cuales
resulta tan costoso y difícil
realizar los correspondientes planes
urbanos, pues se debe empezar desde
casi la nada, a levantar y/o actualizar
la información cartográfica
y la información catastral
inmobiliaria, mediante minuciosos
trabajos de campo. Este esfuerzo
y este costo adicional se multiplica
tantas veces como se realicen estudios
urbanos e inmobiliarios, ya que
generalmente la instancia municipal
responsable del catastro inmobiliario,
no es capaz de mantener al día
tal información. Es obvio
que para cualquier sistema de información
resulta más fácil
y económico mantenerlo actualizado
que hacerlo de nuevo. Sea cual sea
la tecnología que se aplique
en la conformación del Catastro
Urbano, éste adquiere “valor”
en la medida en que se mantenga
actualizado y se utilice. Su cabal
aprovechamiento es camino seguro
para la recuperación de la
inversión desde el punto
de vista financiero, y la creación
de las condiciones para el adecuado
control urbanístico y desarrollo
de la calidad urbana que todo ciudadano
espera. Al contrario, desconocer
sus bondades es transformarlo en
un oneroso gasto, material de archivo
muerto y mantener el caldo de cultivo
para las actuaciones discrecionales
y la anarquía urbanística
que a los únicos que beneficia
es a los parásitos y animales
de rapiña.
Por Angela Yi Hung
Urbanista – Valuadora. Directivo
de la Sociedad Venezolana de Urbanismo
(SVU) y Miembro de la Sociedad de
Ingenieros Tasadores de Venezuela
(Soitave)
|