Por: Arquitecto Javier Lartitegui,
ex presidente de Soitave y de la UPAV,
en conversaciones con nuestro director.
“En países más
avanzados… los profesionales
después de salir de las aulas
de formación, desarrollan
conocimientos básicos trabajando
largos años con grupos profesionales
altamente curtidos por años
de experiencia profesional y con
posterioridad salen al libre ejercicio
de una profesión que…es
de muy alta responsabilidad”
“Los cursos que ofrece SOTAIVE
son por de más convenientes
y debemos apoyarlos con toda fuerza…pero
se debe tener mucho cuidado a la
proliferación de egresados
con un diploma que los “acredite”
como avaluadores profesionales con
toda la capacidad de ejercer esa
acreditación”
¿Tu consideras, Javier que
el proceso valuatorio que, de manera
general se adelanta en nuestro país,
da respuestas claras y orientadoras
a quienes constantemente contratan
tales servicios? Te formulo esta
pregunta por cuanto hemos venido
observando durante los últimos
años una tendencia muy marcada
a la excesiva aplicación
de fórmulas de todo tipo
en los informes de avalúo
para estimar el valor de mercado
de los inmuebles.
Pensamos que se ha perdido y mucho
de ese enorme esfuerzo de investigación
de campo que antes se hacia como
paso previo para la realización
de un avalúo. Pareciera privar
hoy en día la tendencia a
sustituir ese trabajo de observación
y de investigación de referenciales
por los fríos y manipulados
resultados que se logran obtener
mediante la aplicación, por
ejemplo, de las fórmulas
de regresión.
Desde hace ya bastante tiempo hemos
venido observando, lo que podríamos
denominar una tendencia a justificar
la determinación del valor
de los bienes en estudio, por medio
de especulaciones teórico-aritméticas
facilitadas en la actualidad por
el uso de procesadores de operaciones
que al ser tan sofisticados dan
la oportunidad de hacer presentaciones
llamativas, pero que puedan no llegar
al fondo mismo del análisis
del bien en proceso de avalúo.
En la determinación del valor
de un bien, es requerida una profunda
investigación de mercado
de bienes similares y las tendencias
de ese mercado, su evolución
y comportamiento no sólo
desde el punto de vista económico,
sino del grupo social de su entorno,
así como la dotación
y/o calidad de los servicios disponibles
tanto servicio de red como servicios
comunales, tales como son los educacionales,
sociales, recreacionales y deportivos
y su relación con las fuentes
de trabajo, cuido y mantenimiento
del área de influencia, etc.,
vale decir, si el entorno del bien
en proceso de avalúo ofrece
un comportamiento en ascenso en
cuanto a su calidad urbana o por
si el contrario, se manifiesta un
deterioro que a veces es poco visible,
pero que si es detectable y que
puede ser determinante en su valor
real.
Como podemos observar, el tasador
sólo debe manejar competentemente
los elementos técnicos a
su alcance y los antes referidos
son bien importantes, sino que también
debe ser un acucioso observador
de los aspectos socio-políticos
del entorno de la comunidad en donde
vive y desarrolla su labor.
Con tu larga y muy interesante
experiencia en el área de
la promoción de proyectos
inmobiliarios, cómo percibes
un informe de avalúo que
ofrezca repuestas realmente orientadas
a quienes desean adquirir una propiedad
con tal propósito, e inclusive
para otros fines, como pudieran
ser una permuta o la constitución
de una garantía hipotecaria?
Lo que te expresé anteriormente
cobra mucha importancia y habría
que agregar que el valuador debe
tener una percepción muy
clara y bien definida de la tendencia
del comportamiento administrativo
y de mantenimiento – por lo
menos a mediano plazo del área
en estudios, por ejemplo, cumplimiento
de los usos de la tierra. Esto es
más relevante en las inversiones
inmobiliarias en general, ya que
sus montos de inversión es
de alta cuantía y a veces
su proceso de puesta en marcha es
lento, por tanto la visión
a mediano y largo alcance debe ser
amplia y bien definida, de lo contrario,
el negocio inmobiliario puede resultar
dificultoso. Todo esto asigna una
muy alta responsabilidad al tasador
aquí donde su comportamiento
ético cobra mayor aprecio
por sus potenciales clientes. Podemos
afirmar que, en sociedades de sano
y exigente comportamiento tanto
en sus aspectos técnicos
como sociales, les atribuyen una
alta valoración profesional
a quienes cumplan a cabalidad con
aquellos requisitos. Tristemente
a veces nos preguntamos si en nuestro
medio valuatorio estamos cumpliendo
con dichas exigencias y pareciera
que no, por lo menos en los niveles
requeridos.
Los cursos que ofrece SOITAVE regularmente
a quienes tienen interés
en ingresar a su seno, constituyen
– sin duda alguna –
esfuerzos importantes que se vienen
haciendo desde hace tiempo para
erradicar la piratería en
la actividad del avalúo en
Venezuela. Aplaudimos en verdad
tal esfuerzo de los colegas que
han asumido tan importante responsabilidad,
pero nos angustia, Javier, observar
que todo se queda allí, en
esos cursos de tres o cuatro meses
y nada más. Los egresados
se incorporan a la sociedad, obtienen
de inmediato la credencial como
avaluadores y después lo
que viene, salvo muy contadas excepciones,
es un ejercicio profesional cargado
de buenas intenciones, pero deficiente
por el hecho de que no se tiene
el debido entrenamiento de campo
y menos aún la habilidad
necesaria para rastrear y manejar
con racionalidad y ética
la información muy variada
que se requiere en cada avalúo.
Estamos convencido que el ejercicio
profesional del avalúo exige,
además de los conocimientos
teóricos necesarios, de una
probada destreza en el campo de
la investigación. Lo primero
lo dan los cursos, es cierto, pero
lo segundo, sólo se obtiene
luego de un esfuerzo práctico
de muchos años. ¿Qué
piensas de estas reflexiones, Javier?
Tal vez por ser el nuestro un país
joven y con muchas oportunidades,
el facilismo nos perjudica. Estamos
de acuerdo que los cursos que ofrece
SOITAVE son por demás convenientes
y debemos apoyarlos con toda la
fuerza posible, pero se debe tener
mucho cuidado a la proliferación
de egresados con un diploma que
los “acredite” como
avaluadores profesionales con toda
la capacidad de ejercer esa acreditación.
Recordemos la definición
de Valuador Profesional contenida
en el libro “Terminología
de Valuación de Bienes Inmuebles”
de nuestro muy querido Santiago
Briceño (Edit. Arte, Caracas,
p. 689):
“El valuador profesional
es un experto en bienes raíces
de alto nivel de competencia técnica
e impecable integridad. El analiza
todos los aspectos que influencian
los bienes inmuebles, sus usos y
las fuerzas sociales, económicas,
políticas y físicas,
que por su interacción influyen
en el valor. Procesa todos los datos
en forma ordenada, objetiva, sistemática
y coherente dentro de un sano criterio
de apreciación y luego avalúa
la propiedad, estimando su valor
de cambio por dinero en efectivo,
para una fecha y lugar determinados
y asumiendo un uso y propósito
específicos”.
En países más avanzados
y de mayor competencia, en general
los profesionales después
de salir de las aulas de formación,
desarrollan conocimientos básicos
trabajando largos años con
grupos profesionales altamente curtidos
por años de experiencia y
con posterioridad salen al libre
ejercicio de una profesión
que sin duda es de muy alta responsabilidad.
Pienso que esté debería
ser el proceso a seguir.
Con tu amplia y probada experiencia
dentro del campo profesional de
la valuación, la arquitectura
y la promoción de proyectos
inmobiliarios, que te llevaron no
sólo a la Presidencia de
la vieja SOTAVE, sino a ocupar dentro
de esa misma organización
importantes responsabilidades profesionales
y gremiales, así como las
Presidencias de la Unión
Panamericana de Asociaciones de
Valuación (UPAV), del Fondo
de Desarrollo Urbano (FONDUR) y
de la Cámara Inmobiliaria
de Venezuela, para citar, a nuestro
juicio las más importantes
posiciones, qué sugerencias
le harían a las autoridades
de SOITAVE en un interés
por relanzar un proyecto de reorganización
de la Institución que conduzca
a la mayor perfectibilidad del ejercicio
de la valuación en Venezuela?
Tengo que confesarte mi inclinación
desde muy joven a los aspectos de
la vida del ser humano en la ciudad
y la posibilidad del mejoramiento
de su calidad de vida urbana, de
ahí mi dedicación
durante largos años al planeamiento
urbano y su referencia o la intención
de mejorar es diseño urbano,
que pasa posteriormente a la experiencia
más interesante de mi vida
profesional que fue mi colaboración
durante cinco años completos
en el Fondo Nacional de Desarrollo
Urbano, llevando a la práctica
el proceso de urbanismo de aquella
temprana vocación.
En la actividad privada, ha dedicado
especial atención a la construcción
de viviendas, actuación a
la que he destinado buena parte
de mi vida profesional, experiencia
que más tarde aporté
en la definición conceptual
de la Ley de Política Habitacional
y más recientemente en el
Sistema de Vivienda dentro de la
Ley Marco de Seguridad Social. En
el aspecto gremial siempre he tenido
gran actividad, de ahí mi
participación como miembro
fundador de SOTAVE, Directivo del
Colegio de Ingenieros de Venezuela,
Presidente de la Unión Panamericana
de Asociaciones de Valuación
(UPAV) y de la Cámara Inmobiliaria
de Venezuela donde mantengo una
mayor presencia actual.
Ahora bien, con el transcurrir
de tantos años de vida gremial,
en los actuales momentos pienso
que la disgregación o atomización
en tantas pequeñas instituciones
nos resta fuerza al Gremio Inmobiliario
que debe abarcar un gran número
de capítulos profesionales
en donde cada quien, en su especialidad,
interviene en el proceso de desarrollo
inmobiliario, vale decir, en el
proceso de Desarrollo Urbano, tales
como pueden ser entre otros, el
tasador, el arquitecto, el ingeniero,
el intermediario de inmuebles, el
constructor, el urbanista, el promotor,
etc. Creo que el gran reto está
en sumar esfuerzos y unirlos bajo
un solo objetivo: Mejorar nuestra
condición profesional para
nuestro bien y el bien de la sociedad
a la que nos debemos y lograr una
mayor y más eficiente transformación
de la sociedad venezolana, para
el bien del país en su conjunto.
Creo que podemos afrontar este interesante
reto, aunque parezca utópico.
Te reitero mi agradecimiento por
este intercambio de ideas.
Fuente: Iván Oliver
Rugeles
Director
Fundador de la Revista SOITAVE
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